10 FORMAS SEGURAS DE ELEGIR MAL TUS ESTUDIOS.

¿Qué estudiar? ¿Por qué la gente estudia lo que estudia? La peña ya sabe de antemano que algunas titulaciones pueden ser pasaportes laborales para viajes con poco glamour y, a pesar de ello, las siguen cursando. Y esta regla puede hacerse extensiva a muchos ámbitos de la vida. Eso sí, las quejas y lamentos posteriores sobre lo malito que está el mercado de trabajo vienen de serie. Equivocarse no es el problema en sí. Las complicaciones aparecen cuando uno se resiste a aceptar la responsabilidad de las decisiones tomadas, y a afrontar de forma racional sus consecuencias, síndrome conocido como apechuguitis.

 

¿Por qué hacemos tanto por acumular títulos, y tan poco por mejorar nuestra vida profesional y conseguir nuestros objetivos? En alguna ocasión he resaltado la mala práctica que implica ofrecer consejos no solicitados por parte de los supuestos expertos en orientación y coaching. Generalmente, las personas ya saben lo que tienen que hacer, lo que pasa es que no lo hacen. Decirle a alguien cómo vivir o qué NO estudiar cuando ya lo ha decidido, cómo mínimo, es de mal gusto. La precarización del mercado pone las cosas difíciles a los trabajadores, incluidos aquellos cuya formación académica está sobreofertada y que están obligados a subemplearse aceptando salarios bajos.

Y es que, tras años de estudios y expectativas, cualquiera se pone a hacer autocrítica. ¿Acaso el saber popular no hace lustros que viene confirmando que más vale fontanero en casa que historiador opositando? Esa sobrevalorada leyenda urbana de que cada uno de nosotros tenemos una supuesta vocación a la que debemos seguir cual canto de sirenas, es un bulo como lo de la media naranja. Lo importante siempre es el zumo. Y hay muchas formas de exprimirlo.

El sistema es como es, más que imperfecto, pero nosotros somos como somos, animales de costumbres tozudos con la realidad y exigentes con nuestros deseos. Pero en fin, ya que se trata de cometer errores y de echarle la culpa a lo-dura-que-es-la-vida-y-yo-sin-saberlo, pues coño, vamos a hacerlo con elegancia y aplomo siguiendo a pies juntillas alguna de las 10 formas más seguras de equivocarse una o más veces en la elección de una titulación profesional. Yo caí en la primera (como casi todos), y también en la tercera. Cuéntanos cómo te equivocaste tú.

LAS 10 FORMAS MAS SEGURAS DE ELEGIR MAL LOS ESTUDIOS UNA O MÁS VECES

(Nota: Cualquier parecido con la realidad de las situaciones descritas en este artículo es pura coincidencia. O no)

 

1. NO TE INFORMES SOBRE TODAS LAS ALTERNATIVAS POSIBLES

Llevas ya muchos años estudiando y ha llegado el momento de entrar en la universidad. Como muchos de tus compañeros, casi lo único que sabes hacer es aprobar exámenes y no tienes nada claro cuáles son tus intereses profesionales. Tal vez crees que te gustan los niños y la educación, o que no se te dan mal las matemáticas, los idiomas o la informática. Pero nunca te has planteado en serio tu futuro laboral, no has solicitado orientación profesional, ni conoces todas las alternativas ocupacionales que existen. Recuerdas a un orientador que dio una charla en tu instituto que dijo que había más de 150 especialidades de FP, pero tú quieres ser universitario y crees que más o menos ya conoces las licenciaturas y diplomaturas que hay, al menos las más “normales”. Seguramente, te sorprendería saber que hay más de 3200 estudios en diferentes universidades. Pero tú no necesitas tanta información.

2. PIENSA EN TÍTULOS Y EN ESTATUS, Y NO EN TAREAS Y PROFESIONES

Te gusta Anatomia de Grey, y el Doctor House te pone, así que quieres hacerte médico/a. La sangre te da mal rollo, y tú eres más de letras, pero seguro que habrá alguna especialidad en la que no tengas que cortar ni coser a la gente. El médico de familia que te atiende en el centro de salud no está más de 3 minutos contigo, la cosa no puede ser tan difícil. Ser abogado defensor también sería chuli, “protesto, Señoría, mi cliente es inocente”. No tienes ni idea de las funciones reales ni de las exigencias del mundo de la abogacía, pero será parecido a lo que sale en la tele. Supones que con estudiar unas oposiciones y conocer las leyes será más que suficiente. Y si no, informático, siempre con tu ordenador portatil en aviones de acá para allá solucionando problemas. No se te ocurre que si no planificas bien puedas pasarte el resto de tu vida picando código. O profesor, porque aunque tú no tienes ni idea o nunca te ha interesado la psicología conductual lo más mínimo, ni sabes cómo trabajar conflictos con adolescentes y familias, tampoco crees que la cosa sea tan complicada. Además, tienes muy buena mano con tus sobrinitos, y te ves como un maestro/a bondadoso dando clases magistrales. En fin, que sea lo que sea, antes ser y parecer un titulado universitario que un vulgar electricista de la FP.

3. ESTUDIA LO QUE TE PILLE MÁS A MANO

No te planteas estudiar fuera de tu ciudad, ni mucho menos trabajar. Y del extranjero, ni hablamos. La movilidad geográfica no está hecha para ti. Como en España, en Córdoba, en Andalucía o en…, en ningún sitio. Vas a decidirte entre las alternativas que tienes más cerca, rechazando otras posibles opciones por lejanas o simplemente por desconocidas (ver punto 1). El amor de cercanías te hará elegir, seguramente no a alguna de tus medias naranjas, sino a aquella que cae más cerca del árbol sobre el que estás recostado. Estudiar en las universidades locales o más próximas al domicilio de manutención familiar y al del novio/a y amigos/as, sólo por ser locales o próximas es uno de los errores más frecuentes. Pero seguro que tú no lo cometes.

4. HAZLO POR TUS PADRES. O POR TUS COLEGAS

Tus progenitores no pudieron llegar a la universidad, ni siquiera terminaron la EGB. Por eso te educaron para que hicieras una carrera y vengaras su afrenta como es debido. No importará la titulación que elijas, todo el mundo acaba encontrando trabajo tarde o temprano; tampoco el dinero ni el tiempo que tengas que dedicarle, Dios proveerá; ni que vayas renqueando en los estudios con triste mediocridad, total, ya aprenderás cuando termines. Lo importante es ser licenciado. Y la familia es lo primero. Sé un buen hijo.
También puede ser que todos tus amigos vayan a la uni y tú no quieres ser menos. ¿Qué sería de tu vida sin ellos? Tantos botellones entrañables, esas luchas con la Wii, los campamentos y las convivencias, conectados a todas horas por Messenger, SMS y Twitter para contaros todo, las discotecas de tarde a la que os llevaban y traían vuestros padres, las discotecas de noche… Todo eso que te gusta compartir con tu cuadrilla podrá seguir en la universidad si estudiáis lo mismo. La carrera es lo de menos, y el futuro ya se irá viendo. Lo importante es la amistad.

5. ACABA SIEMPRE LO QUE EMPIEZAS

Tras el primer o segundo año de licenciatura has comprobado que la cosa no es como imaginaste, que algunas materias te resultan imposibles o que la mayoría te interesan bastante poco. Incluso has llegado a pensar que te has equivocado. Viste el anuncio ese de Cocacola en el que el que decían “fuerte ese aplauso a la que dejó abogacía en 5º año para empezar Veterinaria, vamos, así, aplaudamos bien fuerte a todos los que prueban en la vida, ¡si señor!”. Menos mal que eres una persona razonable y sabes que lo mejor será terminar. Total, sólo te quedan 3 o 4 años. ¿Cómo vas a cambiar ahora? Tú familia se lo tomaría fatal, tendrías que dar muchas explicaciones, y ni siquiera tienes claro qué otra cosa podrías hacer. Ya que has empezado, acaba. Venga, que una vez que tengas el título seguro que se abren muchas puertas.

6. PERSIGUE UN SUEÑO SIN TENER UN “PLAN B”

Elige la licenciatura teniendo en cuenta sólo lo que te ilusiona en la vida, aunque tenga malas perspectivas laborales o sin ni siquiera haberlas considerado mínimamente. Has leído en un libro de autoayuda (que no ayuda) que la gente que “cree en sí misma y lo intenta con fuerza” consigue lo que se propone. Los que no lo logran es por falta de fe, seguro. Tal vez quieres hacer periodismo y te imaginas como jefe de redacción de un gran periódico nacional, o como reportero de guerra, como el Reverte. Pero no consideras ni por asomo la posibilidad de que sólo llegues a conseguir empleos temporales como reportero o empleado en pequeñas televisiones o empresas locales. Quizás te imaginas dirigiendo un gran museo de una capital europea. Sí, Historia del Arte es la mejor alternativa para ti. Conoces algunos titulados en esta materia a los que no les va nada bien y que no pensaron en planes alternativos, pero seguro que a ti no te pasa.

7. RENUNCIA A CUALQUIER SUEÑO Y RESÍGNATE

Elige lo fácil por ser fácil, no por ser mejor. Estudiar lo que realmente te interesa, y en una buena universidad, tal vez te exigiría desplazarte a otra ciudad y dejar a tu familia y a tu pareja. Además es posible que haya materias para las que deberías prepararte y esforzarte mucho, quizás incluso volver a presentarte a la selectividad para subir la nota y poder entrar. Eso sin hablar de los gastos y el esfuerzo que supondría. Y cuidado con las carreras difíciles. Mejor no complicarse la vida con unas Matemáticas, Ingeniería o Medicina. Mejor hacer alguna otra que, aunque no te guste, puedes sacar con más facilidad, tal vez Pedagogía, Derecho, Sociología… Total, si seguramente acabarás haciendo una oposición porque lo demás no tiene futuro… Y como aprueba la gente que se lo propone y cree en sí misma, pues eso. En fin, que cuando estés titulado podrás hacerte funcionata, o si no ya conseguirás trabajo como sea y en lo que sea. Siempre habrá tiempo después para retomar otros caminos que te gusten más. O no.

8. CON SACAR LA CARRERA SERÁ SUFICIENTE

Tantos años de estudios y esfuerzos tienen que ser más que suficientes para conseguir buenos empleos. No te preocupes por planificar bien tu especialización y cualificación profesionales. Con algún que otro curso del INEM y algún master que no sea demasiado caro para completar el currículum tienes el éxito asegurado. Tampoco te apliques demasiado en conocer el mercado de trabajo y cómo funcionan y cómo buscan a sus trabajadores las empresas que te interesan. Ya lo descubrirás cuando estés dentro. Piensas que el envío o presentación de curriculums es de las mejores técnicas de búsqueda de empleo, aunque sepas que la mayoría de tus conocidos que trabajan lo hacen gracias a su red de contactos, o porque han aplicado técnicas de networking, incluso los emperadores. Seguro que en cuanto te inscribas en infojobs empezarás a recibir ofertas de empleo cada semana. También has decidido que no debes especializarte nunca, así serás más polivalente y tendrás más oportunidades de empleo. Y los idiomas ya los irás aprendiendo cuando haga falta, porque por el momento no has pensando moverte de tu ciudad. Quieres ir paso a paso, ya habrá tiempo después si es necesario. Y con las aplicaciones Office, la contabilidad, la informática y cualesquiera otros programas o herramientas profesionales, lo mismo, que ya te especializarás cuanto te lo pidan. Por el momento, con unos cuantos títulos de cursos relacionados puedes ir aparentando. Además, ya aprenderás cuando te contraten, para eso están los periodos de prueba. Ah, y sobre eso de plantearte crear tu propia empresa o iniciativa ni hablar que has oído que que es muy difícil. Tú no has estudiado tantos años para deslomarte gestionando un negocio, sino para trabajar de 8 a 15 h. Para qué has llegado a ser licenciado si no.

9. TU ÚNICO OBJETIVO ES SER FUNCIONARIO

Elige la carrera pensando sólo en unas futuras oposiciones. Nada de trabajar en la empresa privada, aprender profesiones concretas, o tener algún plan B (ver punto 6). Sólo codos y codos. Conoces a mucha gente que lo ha conseguido, bueno, a dos amigos, así que por qué tú no. Es cierto que otros colegas, tras haberlo intentado sin éxito, ahora con 30 años viven con sus padres y se encuentran totalmente fuera del mercado de trabajo, pero eso no te va a pasar a ti. Ni de coña. Primero estudiarás, por ejemplo, una licenciatura en Derecho, que vale para todo. Podrías ser notario, o inspector de hacienda, que se gana una pasta, aunque cueste unos añitos. Y si la cosa no sale bien, puedes hacer el CAP y estudiar algunas oposiciones a profesor que es más fácil. Y en el peor de los casos, siempre podrías presentarte a exámenes para administrativo o conserje para pillar alguna interinidad. Será por alternativas.

10. SIGUE EQUIVOCÁNDOTE. HAY TIEMPO

No importa la edad y la experiencia que tengas, siempre puedes volver a cometer alguno de los errores anteriores. Aunque ya lleves uno cuantos años como titulado universitario sin encontrar empleo de lo tuyo, y aceptando trabajos precarios, sigues invirtiendo en títulos por si acaso, que si un Master en Prevención de Riesgos Laborales por aquí, que si otro en Calidad por allá, uno en Recursos Humanos, un poco de Informática, nunca se sabe. No hace falta que te replantees tus objetivos y enfoques profesionales. Tú ya haces lo que tienes que hacer, lo que siempre has hecho, y el empleo ya mejorará. De todas formas lo más que puede pasar es que tu vida profesional siga siendo poco motivadora y/o precaria, pero, total, sólo son 8 horas diarias y todo el mundo está más o menos igual. Y al final lo importante es tener salud, que la familia te quiera y poder seguir pagando la hipoteca y la pantalla plana. Amén. Y ya sabes, en caso de duda, sigue eligiendo el mismo camino, el “difícil”. Más vale lo malo conocido.

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