Radicales Libres, el poder de los nuevos profesionales

“Un radical libre es una molécula (orgánica o inorgánica), en general
extremadamente inestabl e y, por tanto, con gran poder reactivo.
Los radicales libres tienen una configuración electrónica de capas
abiertas por lo que llevan al menos un electrón desapareado que es
muy susceptible de crear un enlace con otro átomo o molécula.”

Hace casi dos décadas que, como tantos otros, obtuve mi licenciatura,
la de química concretamente. Aunque en aquel momento muchos
lo sospechábamos, la mayoría no queríamos darnos cuenta de
que tanto tiempo y esfuerzo solo tenía un fin: incluir una línea en un
historial profesional. Lo que aprendimos en la carrera, aunque apasionante,
apenas tenía relación con el mundo real.

En los tres, cinco o diez años que pasas en ese entorno protegido
nadie te cuenta lo que realmente ocurre fuera. Solo lo descubres cuando
atraviesas los muros de la facultad para entrar en el mercado laboral
y te conviertes en una pieza del sistema… y eso si tienes suerte.
Sin embargo, recuerdo algo de lo aprendido durante el tiempo
que pasé entre matraces, fórmulas y probetas. Me acuerdo, por ejemplo
de algo denominado Radicales Libres. Me gusta el nombre y me
gusta lo que signi fica. Creo que, como tantas otras veces, la naturaleza
nos está dando una l ección.

Un Radical Libre es el ejemplo natural a escala microscópica de lo
que podría llegar a ser un profesional hoy en día. Creo que en este
momento tenemos la posibil idad de actuar como ese tipo de moléculas
y este libro colaborativo es un ejemplo de lo que digo. Somos un
montón de átomos con configuración de capas abiertas que nos han
empujado a crear enlaces con otros átomos o moléculas.

Mi visión de un profesional Radical Libre es la de alguien inquieto
y con gran poder reactivo. No puede quedarse estático y tiene que estar
constantemente imaginando y creando nuevos proyectos. Además tiene
una elevada tendencia a establecer enlaces con otros profesionales.
El concepto de Radical Libre va mucho más allá de la denominación
rancia y burocrática de “autónomo” o incluso las anglosajonas de “Free-
lance” o “Free Agent”.

Un Radical Libre tiene un toque de rebeldía, de libertad, de responsabilidad.
Las nuevas herramientas tecnológicas están proporcionando un
poder inmenso a los nuevos profesionales. Si se utilizan adecuadamente
pueden llegar a equiparar la influencia de una persona a la de una
gran empresa.

No está sujeto a una definición administrativa. Su forma de actuar no depende del
tipo de contrato o de un vínculo más o menos formal. Es más bien una forma de pensar y de
ver la vida. Hay varias características que le definen.
• Un Radical Libre no tiene la obligación de seguir una trayectoria profesional lineal y
predeterminada.
• No ha de seguir el guión que escribió o le escribieron antes de cumplir los veinte.
• No acepta ser lo que otros dijeron que fuese.
• Sabe quién es, lo que quiere y lo que puede ofrecer a otros.
Todos podemos ser RL. Actualmente tenemos las herramientas, los recursos y los conocimientos
necesarios para abrir nuevos caminos, los nuestros. Llevamos demasiado tiempo
escuchando consejos, advertencias y recomendaciones bienintencionadas. Nos previenen de
los desastres que nos pueden ocurrir si sacamos la patita por debajo de la puerta. Pero
¿Sabéis cual es la buena noticia? Que no pasa nada, o al menos nada malo, casi nunca.
Podemos empezar a utilizar nuestro “gran poder reactivo” para explorar caminos prohibidos.
Nuestro territorio no es un cubículo, un despacho, ni siquiera una empresa o una ciudad.
Nuestro laboratorio es el mundo entero. Hay muchos Radi cales Libres por ahí susceptibles
de crear enlaces que den lugar a compuestos insospechados. Unos tendrán aplicación
práctica y otros no, al menos no evidente o no ahora. Empresas, proyectos, libros, revoluciones
o re-evoluciones. Todo está a nuestro alcance si mantenemos nuestro gran poder reactivo
y no permitimos que nos aíslen.

Un Radical Libre debe tener claro quién es y lo que quiere.
En ese proceso de desnaturalización al que estamos sometidos
desde que nacemos, se van añadiendo capas ficticias a lo que realmente somos. Por
lo tanto es necesario volver a lo básico, a la raí z, al núcleo. Debemos descubrir nuestro
“core business” personal y profesional

Definitivamente no eres tu coche, ni tu casa, ni tus amigos, ni mucho menos tu título
o tu cargo. Tú eres tú, pero posiblemente casi lo has olvidado. Hace demasiado tiempo que
estás escuchando lo que debes o puedes hacer o no. Desde que nacemos escuchamos normas,
nos someten a reglas, nos aconsejan que no hagamos ruido, que no destaquemos…
De esa manera seremos ciudadanos “decentes”.
Pero cuanto más dejas que los demás sean responsables de tus decisiones, más parcelas
de libertad vas cediendo. Cuando te quieres dar cuenta ya no eres tú sino que eres lo
que otros quieren que seas. En este momento ¿Qué porcentaje de ti eres tú? ¿El 100%, el
90%, el 40%? ¿Cuántos puntos has cedido por el camino?

No estoy hablando de autoayuda ni de misticismos que predican que todo está en tu
mente. Se trata de algo más práctico. Has llegado a convencerte de que tu precio aparece
en unas tablas, en un listado de salarios por profesión. Sin embargo, eres capaz de hacer
cosas, de mezclar ideas para crear otras nuevas, has visto Rayos-C brillar en la oscuridad

Radicales Libres, el poder de los nuevos profesionales
cerca de la Puerta de Tannhauser y todo eso tiene un valor. La mayor barrera de entrada
para tu competencia eres tu mismo. Porque nadie es como tú. Cuando identi ficas tu núcleo,
la raíz de tu valor, es cuando puedes empezar a sacarle partido. Ese es tu mayor poder.
Si descubres lo que te hace valioso y sabes comunicarlo, aumentará tu demanda, en
definitiva, tu influencia y tu valor. Eso significa que podrás elegir, tendrás más opciones y
por lo tanto serás responsable de tus actos y eso da mucho miedo.
Es una fantástica paradoja. A medida que descubres aquello que es importante, vas eliminando
gran parte del lastre que has ido adquiriendo con el tiempo. Justo cuando te has
desprendido de esa carga te das cuenta de que tienes más capacidad de decisión porque
dependes de menos cosas. Un Radical Libre tiene más valor en el mercado pero también
lo tiene en el sentido de coraje porque sabe que es capaz de hacer cosas que antes no se
atrevía.

Por lo tanto un RL es ante todo responsable. No depende de las decisiones de otros.
Es en definitiva, más libre.
Libres
“Los Replicantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en
inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon.”

No queremos ser esféricos, queremos ser poliédricos y eso nos impedirá ajustarnos a
muchas situaciones. Por eso da mucho miedo. A los demás y sobre todo a nosotros mismos.
La mayor barrera para dejar de ser hombres y mujeres grises somos nosotros mismos. Nos
hemos olvidado de que la decisión final es nuestra, sea la que sea. El sistema se defiende cargándonos
con lastre real y cultural. Hipotecas, estatus, el qué dirán, los pañales de los hijos,
prejuicios o simplemente comodidad. Han querido crear replicantes, pero somos humanos.
Pero podemos cambiar las cosas. Hasta ahora hemos hecho lo que nos han di cho nuestros
padres, nuestros jefes, un cazatalentos o una casta política provinciana. Pero:
• Aunque sean virtuales, hoy tenemos ojos, oídos y boca que nos permiten escuchar y
decir a todo EL MUNDO lo que nos apetece.
• Hoy podemos romper la linealidad y acceder a quienes pueden apreciar nuestra
“mercancía”, aunque no tenga nada que ver con el diploma firmado por S.M. el Rey
Don Juan Carlos que está cogiendo polvo en el trastero.
• Hoy podemos hacer lo que queremos, lo que nos gusta y lo que sabemos hacer
mejor, que afortunadamente suele coincidir.
• Hoy podemos tomar el control de nuestras vidas y nuestras carreras. No somos lo
que di ce una tarjeta o un documento enmarcado. Podemos volver a afilar las aristas
que nos hacen distintos en lugar de permitir que sigan reduciéndonos a una etiqueta.
La libertad se consigue aumentando las opciones. Un Radical Libre no puede existir en
un medio en el que no pueda reaccionar. Por lo tanto es necesario romper los enlaces que
no nos aportan nada y empezar a crear otros nuevos o simplemente dejar las opciones
abiertas. Eso significa que debemos l iberarnos de todo aquello que está reduciendo nuestros
grados de libertad.

El proceso para llegar a ser un Radical Libre no es complicado, pero requiere esfuerzo
y persistencia. Hay muchas probabilidades de que seas reabsorbido por el sistema y llegues
a quedar atrapado en una macromolécula. Sin embargo, puedes hacer algunas cosas para
mantener tu poder reactivo.

Define lo que quieres. ¿Qué te gustaría ser de mayor? Olvídate de lo que piensen los
demás, de lo que puede pasar, de que eres demasiado mayor o demasiado joven, hombre
o mujer, blanco o negro. Piensa en el QUE, ya habrá tiempo para pensar en el
COMO. Si no rompes esa barrera, siempre estarás haciendo lo que quieren otros. No te
prometo que lo vayas a conseguir, pero en el camino te vas a divertir. Se honesto contigo
mismo, la verdad te hará libre.

Descubre lo que te hace valioso. ¿Qué sabes hacer? ¿Qué puedes hacer por los
demás? Lo siento mucho si no tiene nada que ver con lo que has estudiado o con lo que
los demás piensan que deberías hacer. Identifica lo que te gusta, lo que te hace disfrutar
y te darás cuenta de que siempre hay alguien que está dispuesto a recompensarte
por ello.

Haz un inventario de tus recursos. ¿Con que apoyos cuentas? El camino es difícil y vas
a necesitar algo más que una meta. Tiempo, dinero, espacio, energía, relaciones,… Ojo con
las personas que te rodean, a veces las más bienintencionadas son las más peligrosas.
Pon tus límites. Este viaje tiene un coste. Debes tener claro cual es el precio que estás
dispuesto a pagar. Es importante aprender a deci r que no y esperar a la siguiente ocasión.
Vende tu “mercancía” pero no vendas tu alma.
Identifica tu mercado. Estamos en un mercado global y hay demanda para casi todo.
Ya no tienes que limitarte a tu barrio o tu provincia. Por muy extraño, diferente o extravagante
que parezca lo que haces, siempre va a haber gente que lo aprecie y lo valore.

No te adaptes al mercado, busca el que se adapta a ti.
Compite. Uno de los grandes prejuicios que nos han transmitido es que la competición
es mala. Sin embargo, desde pequeños estamos luchando por unos recursos escasos.
Desde la persona que nos enamoró cuando la vimos por primera vez hasta el cliente que
nos permitirá salir adelante. La competencia nos ayuda a mejorar, a no dormirnos y a
mantener la inestabilidad y el poder reactivo que caracteriza a los Radicales Libres.
Hazte notar. Nada de esto tiene sentido si no eres visible. Sin embargo, de nuevo nos
enfrentamos a los viejos tabúes. No destaques, no hagas ruido, no sobresalgas. ¡MENTIRA!
De nada sirve que seas muy bueno si nadie te conoce. ¿Vas a dejar que el mundo
se pierda a alguien como tú? Blogs e internet, artículos, proyectos como este, sali r a la
calle y gritar,… Las herramientas son infinitas, potentes y llegan a todas partes. Utilízalas.

Conclusión

Crear y vivir como un Radical Libre es algo que tienes que hacer por los demás, no sólo
por ti mismo. Es una de las mejores inversiones que jamás harás. Si puedes ser uno de ellos,
todos nos enriqueceremos.

Artículo de Andrés Pérez Ortega

http://www.marcapropia.net/documentos/Elfuturoestuyo.pdf

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