Los nuevos currículos: Listas de Spotify o venderse en Amazon

Los nuevos currículos: Listas de Spotify o venderse en Amazon

 

En tiempo de crisis, hay que agudizar el ingenio y más aún a la hora de buscar empleo. Con una oferta escasa y desmoralizante y una demanda que crece imparable, que tu currículum llame la atención de los reclutadores se ha convertido casi en misión imposible. O no tanto. Con las herramientas adecuadas y grandes dosis de creatividad, desde hace años surgen historias inspiradoras de gente que consigue su objetivo. Entre las iniciativas más originales están los videocurrículums, un formato que causó furor hace unos años y que parece haber llegado para quedarse. Uno de los más llamativos fue el de David Heredia, un creativo publicitario que, cansado de trabajar en la “telebasura”, ideó un emotivo vídeo en el que sus abuelos le hacían promoción. La propuesta caló hondo y generó todo un ejército de candidatos armados con un vídeo de presentación, hasta el punto que una simple búsqueda en la plataforma de vídeos Youtube ofrece más de medio millón de resultados cuya vocación es ganarse el favor de los reclutadores.

El último en meterse a los cazatalentos en el bolsillo ha sido un joven francés, Philippe Dubost, quien inspirado en el portal Amazon, creó su propia página de internet en la que el producto en venta era él mismo. “Sólo queda uno en stock. Haga rápido su pedido”, advertía en el reclamo. En apenas una semana, más de un millón de personas visitaron la página de este web product manager (jefe de producto web), que generó una gran repercusión en medios de comunicación y redes sociales. Él mismo explica el secreto de su éxito. “Nadie lo había hecho antes”.

Tirando de hemeroteca (física o virtual), surgen varios ejemplos de personas que también estrujaron su materia gris para diferenciarse en una carrera más competitiva que nunca. Es el caso de José María Díaz, un publicista de 34 años que ideó su currículum a través de una lista de reproducción en Spotify en la que, a lo largo de 153 canciones, el publicista se presentaba y resumía sus conocimientos, habilidades y personalidad.

Más impactante fue la idea de Raquel Lemos, rebautizada como la ‘heroína Publiwoman’. En 2010, esta publicista en paro decidió contratar una valla publicitaria para destacar sus bondades como si de un nuevo modelo de coche se tratara. La iniciativa llamó tanto la atención que incluso generó un concurso, ‘Vallas con vida’, en el que la empresa CBS Outdoor cedió algunas vallas para desempleados en busca de una oportunidad.

Otro ejemplo lo encontramos en Suecia, donde dos directores de arte, Joel Utter y Gustav Hedström, diseñaron una web en la podías crear tu pizza favorita y ellos mismos se encargaban de llevártela a cambio de una entrevista.

En el caso de Alec Brownstein, este publicista neoyorquino hizo una pequeña inversión. Por 6 dólares contrató una campaña de Google Adwords en la que incluyó el nombre de los publicistas más reputados de Nueva York para que cuando se buscaran a sí mismos en Google el primer resultado fuera el siguiente texto: “Googlearse es divertido. Contratarme a mí también lo es”.

La opinión del experto

Hace ya años que internet cambió las reglas del mercado laboral, cuando periódico en mano se rodeaban con un rotulador las ofertas a las que uno quería optar. Cambiamos el rotulador por una conexión a internet e incluso el folio escrito primorosamente en Word por una página web personal. Sin embargo, los expertos recuerdan que lo más importante es adaptar el currículum a nuestro perfil y al puesto al que optamos. “Un financiero orientado a datos no puede crear un videocurrículum con el mismo formato que un diseñador o una persona dedicada al sector publicitario”, recuerda Aziz Zaghnane, experto en gestión del talento para la compañía de Recursos Humanos Adecco.

Zaghnane detecta también una diferencia en la actitud de la persona que busca un empleo, pasando de la búsqueda reactiva -“me quedo sin empleo y mando currículos a empresas del sector”-, a una actitud más proactiva, derivada no ya de la situación de crisis actual sino del cambio cultural. “La gente siembra más y mantiene el contacto con una red profesional, no espera a quedarse sin trabajo”. El experto sostiene que la búsqueda de empleo no ha cambiado, pero sí “las técnicas y las formas, la presentación o la forma de relacionarse, gracias a la facilidad de mantener por ejemplo una red de contactos actualizada a través de un perfil en redes como Linkedin o Twitter”.

El uso de las redes sociales se ha configurado en los últimos años como una gran herramienta para mostrarse y ser tenido en cuenta. Las ventajas son innumerables, pero implica ser cuidadoso con la imagen que proyectamos. Circulan historias -ciertas o no- sobre candidatos que perdieron su oportunidad por una imagen o comentario desafortunado publicado en su perfil personal. Zaghnane recuerda que las empresas buscan a un profesional pero también a una persona, siendo la suma lo que da como resultado al candidato perfecto. “Las dotes para cumplir una función son fácilmente rastreables pero un perfil personal es difícil de recoger en un papel y más aún de comprobar. Antes se hacían test psicotécnicos pero con el boom de las redes sociales surgen herramientas gratuitas que permiten una pequeña investigación para comprobar de forma paralela”, explica. “En internet en general y más aún en el entorno 2.0 se obtiene mucha información que ofrece una imagen del candidato, por eso hay que cuidar la reputación online, cuidar las cosas que ponemos en la red”.

La regla de los 3 segundos

La criba que realizan los reclutadores a la hora de examinar los currículums no ha cambiado, pero sí ha aumentado el agobio de los encargados de su selección. “El volumen se ha multiplicado por seis y encontrarte entre ese montón es más difícil. Si antes dedicaban una media de 60 segundos por currículum, ahora el tiempo se ha reducido por lo que hay que estudiar muy bien qué se pone y recordad que no es un papel en el que cabe todo”.

El objetivo es superar la regla de los 3 segundos -adaptar la visualización del currículo para que a la primera lectura su destino no sea la papelera- poniéndoselo fácil al reclutador.

El primer paso es adaptarlo. “Si una persona tiene experiencia en dos campos, tendrá que adaptar su currículum a la oferta para facilitarle la tarea al reclutador, destacando las aptitudes que más se adecuen al perfil demandado”. El segundo es la capacidad de síntesis. “Si una persona senior con años de experiencia es capaz de resumir su currículum en dos folios, un joven recién incorporado al mundo laboral no puede enviar uno de cuatro folios”.

 

Información encontrada aquí: http://www.elcorreo.com/vizcaya/ocio/201304/09/emprendedeores-30segundos-curriculum.html

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