cARTA A UN AUTOBUSERO.

 

Poco me queda ya para finalizar el trabajo en el que estoy.  Como estos días he tenido que utilizar el transporte público hoy escribo al autobusero.

He salido de trabajar, y cierto es que no estoy acostumbrada a coger el transporte público de carretera, cuando ha parado el autobús, muy educadamente le he preguntado al conductor si se dirigía para Bilbao. El conductor me respondió que no.

El problema viene ahora cuando me dispongo a salir del autobús y cual es mi sorpresa que se pone a cerrar las puertas  y me ha pillado justo en el medio.

Mi cara ha sido totalmente de sorpresa. Y no digamos nada los que estaban en la parada como yo esperando.

No os vayáis a pensar que el conductor después se disculpa. Lo que me ha dado a pensar que tal vez lo había hecho a propósito. Las prisas tampoco son buenas.

A veces la poca motivación puede llevar a este tipos de situaciones. Y en mi humilde opinión que menos ¡que pedir disculpas!

La verdad en el momento en el que me  he bajado del autobús me he sentido muy enfadada.

Comprendo que el sueldo ha bajado, que hay recortes, que están cansados y tal vez con ganas de llegar a casa. Pero la verdad se merece ese hombre un toque de atención. Y hoy se lo voy a dar yo misma:

Pedir disculpas es una habilidad social que vincula a la parte ética y al honor de quien lo hace. Es necesario reconocer y asumir que nos hemos equivocado y hacerlo, además de una forma sincera desde la posición de que todos cometemos errores y que errar es humano.

Pedir disculpas empieza con un paso previo, la reflexión previa sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que ha motivado el error y la aceptación de la equivocación es el instrumento necesario para seguir avanzando para seguir evolucionando.

Cuida el tiempo:  la disculpa debe pedirse cuanto antes y si es necesario esperar que los ánimos se hayan calmado.

Siempre en primera persona “siento que te hayas podido sentir mal por mi culpa” “ me he equivocado” “ he cometido un error” …

En este país ya se han perdido las formas: dar las gracias, pedir disculpas si es necesario. Me pregunto donde estarán los buenos modales.

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Una respuesta a “cARTA A UN AUTOBUSERO.

  1. Como se suele decir, “no hay mal que por bien no venga”, excelente artículo el que sale de la fuerza interior, de la rabia en este caso, hermosa forma de transformar la energía negativa en positiva. Pedir disculpas es una habilidad social importante que merecía un trato de honor. ¡Cuántas disculpas nos deben en este país! ojalá todos tomemos buena nota de tu reflexión y asumamos la parte que nos toca.

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