eL CANSANCIO MENTAL

 

Gracias a nuestra poderosa mente, pensamos, planificamos imaginamos y recordamos. El pensamiento puede ser beneficioso, positivo o negativo, necesario o inútil.

Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que llegan sin darnos nos cuenta. Si no gestionamos bien toda la actividad mental, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable..

Esta fatiga provoca falta de atención, pereza y disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio cuando nos sentimos inspirados y motivados, la mente nos genera pensamientos creativos aportan fuerza y energía.

Para no vivir en un tren de pensamientos innecesarios viene bien plantearse si la intención que te mueve a pensar en lo que estás pensando es necesario y el primer paso es encontrar el propósito  ya que permite darse cuenta de lo inútil que resulta ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Es aconsejable no utilizar tiempos verbales condicionales como por ejemplo “si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”, “si hubiera tenido la información a tiempo habría ganado ese caso” “Cuando él o ella cambie estaré mejor” .

Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, ese tipo de juicios no son útiles y agotan a cualquiera. Es importante aprender a pensar que hay asuntos que no podemos cambiar y que no dependen de nosotros.

Otro aspecto que agota es planificar:reuniones, encuentros, horarios…cuando las cosas suceden con lo previsto uno está más tranquilo que cuando los imprevistos llegan.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos. Es como cuando se hace ejercicio, caminar, correr, nadar o jugar al tenéis energiza, y si terminamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario si te quedas de pie parado media hora, sin movernos, terminamos mas cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre lo mismo: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

¿Cómo combatir el cansancio mental? Por ejemplo, caminando por un entorno natural y observar. Mira el horizonte que une mar y cielo en una playa; sentir la humedad del suelo o gozar del color de las hojas o de la naturaleza de la montaña.. Así es más fácil que la mente se calme.

Son situaciones que ayudan a parar la actividad mental durante un par de minutos y a descansar.

Otro idea,  que sirve y que yo lo practico es escuchar música relajante ya que contribuye a descansar y a relajar la mente. “La música amansa a las fieras”

Otro forma de relajarnos puede ser viendo una serie de televisión entretenida que nos haga olvidar el día o pegarnos una ducha.

En un mundo saturado de información y conversaciones provocan ruido mental, emocional y físico, se necesita cultivar espacios de silencio para estar centrados. Es decir, que genere positividad y bienestar.

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