Sueños – realidad

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca. La vida es sueño.

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En los comienzos de la filosofía se plantearon cómo distinguir el conocimiento verdadero del aparente. Poco tiempo después Platón fue quien puso en tela de juicio nuestro conocimiento de la realidad.

¿Puede ser que aquello que creemos como verdadero no más que la superficie de una realidad profunda? ¿Puede ser que los conocimientos que consideramos verdaderos no sean más que las certezas te tenemos en un sueño? Y si estamos dentro de un sueño, ¿cómo se puede saber que nos encontramos en un mundo irreal?

La posibilidad de confundir el sueño con la vigilia es una cuestión clave en Descartes para saber el grado de certeza que puede alcanzar el hombre. Incluso, llega a mantener la hipótesis del genio maligno, entendido como la posibilidad de que nuestro espíritu sea controlado por algo que se escapa a nuestra consciencia. No es tan extraño que Freud pusiera el inconsciente como una de las fuerzas más importantes que influyen en el ser humano.

Como es natural, la más influyente de las artes actuales el cine, también ha plasmado la pregunta de nuestro conocimiento en multitud de películas, incluso en grandes éxitos de taquilla como Matrix. Todo esto no hace más que confirmar la cuestión de los sueños y la realidad continúa siendo un interrogante esencial en el ser humano.

 

¿Cómo sabemos que no estamos en un sueño? ¿Cómo distinguir la apariencia de la realidad en estos casos?

  • Se puede diferenciar el sueño de la realidad porque…
  • Cuando uno sueña no sabe muy bien cómo ha llegado al escenario en el que se le desarrolla la acción.
  • En los sueños el tiempo no tiene lógica y es fácil dar saltos temporales.
  • Tendemos a pensar que si nos pellizcamos y nos duele, nos encontramos en el mundo real. Esto es porque en el mundo real podemos tener dolores físicos y sufrimos psicológicos, mientras que parece en el los sueños solo tenemos sufrimiento, pero no dolor (de hecho, muchas veces uno se cuenta de está soñando porque precisamente sufre un golpe violento).
  • En los sueños, no suelen cumplirse las leyes de la física con toda precisión. Por ejemplo, a veces uno puede saltarse la gravedad y dar saltos enormes.

Se puede diferenciar el sueño de la realidad porque…

  • Aunque sea cierto que en los sueños uno no puede recordar cómo comienza a desarrollarse el escenario en el que desenvuelve, también pudiera ser que no uno tuviera lagunas de memoria.
  • Aunque sea cierto que en los sueños uno tiene saltos temporales, también lo es que en la vida real a veces tenemos la sensación de que el tiempo pasa volando o muy lentamente.
  • No podemos saber si estamos soñando o sufriendo una alucinación. Y la razón es que gran parte de nuestra experiencia psicológica se reduce a impulsos eléctricos en nuestro cerebro. Por eso los pellizcos, u otras experiencias físicas, podrían ser impulsos eléctricos producidos por nuestro cerebro.

¿Pueden los sueños o el inconsciente influir en nuestra percepción de la realidad?

En ocasiones al despertamos de un mal sueño podemos experimentar diferentes sentimientos: miedo, ansiedad,enfado, recelos, desconfianza…

Es más, si estas reacciones son consecuencia de haber soñado con personas concretas con las que nos cruzamos en la vida real, en ocasiones inconscientemente se pueden despertar en la vida real sentimientos que se generaron en los sueños.

También es conocida la influencia que tiene la sustancias de placebo. Existen multitud de experimentos que demuestran cómo nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan de un modo inesperado cuando creen haber recibido medicamentos falsos.

He aquí un texto del capítulo XVI de El Quijote en el que se plantea cómo los sueños pueden producir efectos en la vida real.

No fueron golpes, dijo Sancho, sino que la peña tenía muchos picos y tropezones, y que cada uno había hecho su cardenal. Y también le dijo: Haga vuestra merced, señora, de manera que queden algunas estopas, que no faltará quien las haya menester, que también me duelen a mí un poco los lomos. ¿De esa manera, respondió la ventera, también debisteis vos de caer? No caí, dijo Sancho Panza, sino que del sobresalto que tomé de ver caer a mi amo, de tal manera me duele a mí el cuerpo, que me parece que me han dado mil palos. Bien podría ser eso, dijo la doncella, que a mí me ha acontecido muchas veces soñar que caía de una torre abajo y que nunca acababa de llegar al suelo y cuando despertaba del sueño hallarme tan molida y quebrantada como si verdaderamente hubiera caído. Ahí está el toque, señora, respondió Sancho Panza, que yo sin soñar nada, sino estando más despierto que ahora estoy, me hallo con pocos menos cardenales que mi señor Don Quijote.

BUENAS NOCHES. VOY A DORMIR POR UNAS HORAS Y VIVIR DE LOS SUEÑOS QUE MAÑANA TOCA REALIDAD.

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